
Desarrollo de la espiritualidad
Me decidí escribir sobre el desarrollo de la espiritualidad, debido a su enorme importancia, y que, a mi parecer, ha sido descuidada, sobretodo en estos tiempos por el llamado “desarrollo económico”, lo que hace que la mayor cantidad de personas nos dediquemos a vivir sus vidas desarrollándonos más en nuestros ámbitos materiales, desconectándonos de nuestros seres interiores, intentando en cada momento evitar sentir nuestra propia compañía, mediante diversas distracciones, diversiones, entretenciones varias.
“Somos seres espirituales viviendo una experiencia material” (palabras de Pierre Teilhard de Chardin), por tanto, en mi opinión es esencial dedicarle al desarrollo espiritual una parte importante de nuestro tiempo, para comenzar a conectarnos con nuestro verdadero ser, nuestro espíritu, siendo un camino para encontrarnos a nosotros mismos.
Existe en nuestro interior un ser espiritual superior, una divinidad interna desde que venimos al mundo, que nos guiará en nuestra vida por el camino correcto, pero a veces nos desconectamos de esa parte y nos volcamos hacia una vida enfocada en lo material y en el desarrollo de nuestro ego.
Cuando esto sucede la vida misma nos intenta reencaminar hacia nuestro verdadero camino espiritual o misión de vida, enviándonos señales que guíen nuestra ruta, volcándonos hacia la espiritualidad interna, si estamos atentos podemos escuchar esa voz en el sonido del viento, en la inmensidad del mar, en los bosques, en el fluir de los ríos, en el canto de las aves…en fin, pero si no estamos consientes la vida nos envía señales cada vez más enérgicas, por ejemplo, la pérdida de un trabajo, una enfermedad grave o la muerte de un ser querido, para lograr re enfocar nuestra vida, por eso es importante comprender el verdadero sentido de los hechos que nos suceden y no verlos como castigos sino como posibilidades de reencausar nuestras vidas. El dolor también puede ser una bendición, porque podría actuar como una señal para entrar en lo más profundo de nuestro ser, como sumergirse en los oscuros precipicios del mar, hasta tocar las profundidades y cuando ya no nos queda mas que descender empezamos a subir otra vez a la superficie, pero con otra visión de la vida.
Personalmente siento que no hay que esperar a que ocurra un hecho de esos, sino comenzar lentamente a reconectarnos con nuestro ser interno, unos minutos diarios de silencio al día seria excelente, desconectados de todo medio distractivo, como la televisión, radio, computadores, teléfonos, etc, y simplemente sentarnos a percibir y apreciar nuestra propia compañía, conectarnos con la esencia de quien somos, concientizarnos de nuestro yo interior verdadero.
Al comienzo podría resultar una experiencia algo inquietante y quizás un tanto incomoda, debido a la falta de costumbre, pero a medida que pasa el tiempo esta sensación va cediendo y transformándose en momentos de paz, que serán regalos para el alma.
Esta conexión interior actúa como una luz que comienza a iluminar nuestro interior, al igual que entrar en un oscuro sótano con una pequeña vela, podemos ver lo que hay dentro, lo mismo sucede con la auto contemplación, es una luz que al comienzo será una pequeña vela que iluminara suavemente pero a medida pasa el tiempo se transformará en una luz cada vez mas intensa que desocultara cada rincón oscuro de nuestra alma.
Termino con las palabras de un monje trapense contemplativo a quien admiro mucho, Thomas Merton, quien nos dice lo siguiente:
“En realidad todos los seres humanos son solitarios, solo que en la mayor parte tienen tanta aversion a estar solos, a sentirse solos, que hacen todo lo posible para olvidar su soledad, existen diferentes medios(diversion) que permiten al ser humano evitar su compañia las 24 horas del dia.
Una de las cosas esenciales de la soledad interior de la que hablo es que consiste en la realizacion de una fe en la que el ser humano se hace responsable de su vida interior. Se enfrenta a todo su misterio en presencia del Dios invisible y toma sobre si la tarea solitaria, incomunicable y apenas comprensible de seguir su camino a traves de la oscuridad de su propio misterio hasta descubrir que ese propio misterio y el misterio de Dios emergen de una misma realidad, que es la realidad unica, que Dios vive en el y el en Dios, no precisamente en la forma que las palabras parecen sugerir( pues las palabras no tienen ningun poder para comprender la realidad, sino de una forma que hace que las palabras y los intentos de comunicar parezcan completamente ilusorios).
Las palabras de Dios tienen el poder de iluminar esa oscuridad, Pero lo hacen perdiendo su forma de palabras y convirtiendose, no en pensamientos, no en cosas, sino en el indecible latido de un corazón dentro del corazón de nuestra vida”.
Julia
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